domingo, 14 de marzo de 2010
sábado, 6 de marzo de 2010
Argumento: Una paloma que era felíz, era libre y sentía mucho valor y orgullo por su vida que fué devorada por un gavilán.
Mitente: La paloma
Capacidad:
Deber hacer: ser humilde
Querer hacer: tener cuidado de no ser alimento de depredadores.
Poder hacer: defenderse
Saber hacer: Ser feliz con lo que se tiene
Realización:
Sujeto: La paloma
Objeto valor: la vida
Desunión: Muerte
Efectos: Negativos Positivos
Muerte Valor de la vida
Insatisfacción Aceptar errores
Valoración:
Ser feliz con lo que se tiene
Componentes descriptivos:
Personajes:
La paloma, era feliz, valoraba su vida, murió.
El Gavilán, actuava por instinto, de comió a la paloma
Dios, analizó situaciones que se dieron en la creación de los seres (paloma y gavilán)
Espacios:
En el cielo
Tiempo:
Inicia en el momento en que la paloma estaba en la plenitud de su vida y adoraba todo lo que tenía y en ese mismo momento ocurre el final, cuando es devorada por el gavilan.
Oposiciones:
Inicio Final
La paloma: Viva Muerta
Dios: Satisfecho Insatisfecho
Gavilán: Hambriento Satisfecho
Tiempo: Felicidad Tristeza
jueves, 4 de marzo de 2010
Ananké
Este es un poema sencillo, una fábula, una historia, que contiene una bella forma de expresión característica de su autor "Rubén Darío", a la vez contiene un toque de humor y gracia que lo hace una lectura agradable, disfrútelo:
Ananké
Y dijo la paloma:
—Yo soy feliz. Bajo el inmenso cielo,
en el árbol en flor, junto a la poma
llena de miel, junto al retoño suave
y húmedo por las gotas de rocío,
tengo mi hogar. Y vuelo
con mis anhelos de ave,
del amado árbol mío
hasta el bosque lejano,
cuando, al himno jocundo
del despertar de Oriente,
sale el alba desnuda, y muestra al mundo
el pudor de la luz sobre su frente.
Mi ala es blanca y sedosa;
la luz la dora y baña,
y céfiro la peina;
son mis pies como pétalos de rosa.
Yo soy la dulce reina
que arrulla a su palomo en la montaña.
En el fondo del bosque pintoresco
está el alerce en que formé mi nido;
y tengo allí, bajo el follaje fresco,
un polluelo sin par, recién nacido.
Soy la promesa alada,
el juramento vivo;
soy quien lleva el recuerdo de la amada
para el enamorado pensativo;
yo soy la mensajera
de los tristes y ardientes soñadores,
que va a revolotear diciendo amores
junto a una perfumada cabellera.
Soy el lirio del viento.
Bajo el azul del hondo firmamento
muestro de mi tesoro bello y rico
las preseas y galas:
el arrullo en el pico,
la caricia en las alas.
Yo despierto a los pájaros parleros
y entonan sus melódicos cantares;
me poso en los floridos limoneros
y derramo una lluvia de azahares.
Yo soy toda inocente, toda pura.
Yo me esponjo en las alas del deseo,
y me estremezco en la íntima ternura
de un roce, de un rumor, de un aleteo.
¡Oh inmenso azul! Yo te amo. Porque a Flora
das la lluvia y el sol siempre encendido:
porque siendo el palacio de la aurora,
también eres el techo de mi nido.
¡Oh, inmenso azul! Yo adoro
tus celajes risueños,
y esa niebla sutil de polvo de oro
donde van los perfumes y los sueños.
Amo los velos, tenues, vagorosos,
de las flotantes brumas,
donde tiendo a los aires cariñosos
el sedeño abanico de mis plumas.
¡Soy feliz! Porque es mía la floresta,
donde el misterio de los nidos se halla;
porque el alba es mi fiesta
y el amor mi ejercicio y mi batalla.
¡Feliz, porque de dulces ansias llena
calentar mis polluelos es mi orgullo;
porque en las selvas vírgenes resuena
la música celeste de mi arrullo;
porque no hay una rosa que no me ame,
ni un pájaro gentil que no me escuche,
ni garrido cantor que no me llame.
—¿Si?—dijo entonces un gavilán infame,
y con furor se la metió en el buche.
*
Entonces el buen Dios, allá en su trono
(mientras Satán, para distraer su encono
aplaudía aquel pájaro zahareño),
se puso a meditar. Arrugó el ceño,
y pensó, al recordar sus vastos planes,
y recorrer sus puntos y sus comas,
que cuando creó palomas
no debía haber creado gavilanes.
